Olivar, vol. 25, núm. 39, e156, mayo-octubre 2026. ISSN 1852-4478
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
IdIHCS (UNLP-CONICET). Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria

Reseñas

Christina Bezari, Transnational modernity in Southern Europe. Women’s periodicals and Salon Culture (1860-1920), Nueva York: Routledge, 2023, 198 pp .

Valentina Gyenge
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, Argentina
Cita recomendada: Gyenge, V. (2026). [Revisión del libro Transnational modernity in Southern Europe. Women’s periodicals and Salon Culture (1860-1920) por C. Bezari]. Olivar, 25(39), e156. https://doi.org/10.24215/18524478e156

Virginia Woolf escribió en Three Guineas (1938): “in fact, as a woman, I have no country. As a woman I want no country. As a woman my country is the whole world”. Resuenan notas de esas palabras en el presente libro de Christina Bezari, donde se pretende rescatar una red infinita de voces y personalidades femeninas en la búsqueda de un espacio propio. Editado en Nueva York, pero escrito por una investigadora de la Universidad de Gante, nos llega esta obra que analiza las estrategias de las mujeres del entresiglos XIX-XX para generar networks a partir de la expansión del espacio privado a las que tradicionalmente se las había relegado: ¿cómo establecer lazos con las mujeres que no pertenecen al mismo conjunto de paredes? La solución pareciera ser aprovechar esos mismos espacios en un movimiento casi oximorónico: si el lugar impuesto es el adentro, ese adentro puede convertirse en puente con el afuera a través del establecimiento de los Salones y, a partir de ello y luego de manera independiente, extender los brazos simbólicos por medio de las crónicas sobre esas reuniones para aquellas que no habían podido participar. Para lograr tal objetivo, se vuelve necesaria una mujer periodista que también será una mujer editora. De hecho, la “crónica de Salón” será un género periodístico propio para fijar ideas que nacieron o se difundieron, en un inicio, de manera oral (p. 186). La cultura del Salón y la prensa, entonces, se unen en una relación paradójica (el círculo cerrado que se expande hacia espacios “no femeninos”) para establecer el “country” de las mujeres, que, en su afán por abarcarlo todo, en sus ilimitados alcances puesto que nadie les ha colocado barreras por fuera del hogar, se convierte en un no-lugar, un centro sin fin, una suerte de aleph incipiente y en constante desarrollo, “a new imaginative space where they were able to develop modes of emotional and literary exchange that connected them to the public sphere” (p. 120).

El estudio que se propone Bezari, por supuesto, presenta un recorte: el libro infinito no existe. Como ella explica, se enmarca en una serie de trabajos que tienen en cuenta la noción de “transnationality”, el cruce de barreras que alimenta este aleph: “Transnational approaches to nineteenth-century literature and culture have become increasingly important in the humanities and have urged us to rethink transnationalism as a critical concept providing new ways of understanding the past” (p. 3). Bezari traza su línea divisoria entre cuatro países europeos todavía poco explorados, en general, en esta clase de estudios: España, Italia, Portugal y Grecia. Además, quizás por ese mismo motivo, por primera vez se traducen y exponen materiales periodísticos, cartas, entrevistas, diarios, entre otros, de estas regiones para rastrear las estrategias utilizadas por las editoras que protagonizan este análisis. La autora del libro, de alguna manera, practica lo que estudia: analiza la transnacionalidad de las actividades periodísticas y aquellas que llevaban a cabo las salonnières, “key elements of European modernity” (p. 11), sin permanecer en un punto, sino conectándose con otros lugares, recurriendo a la literatura comparada como transporte, viajando de un país a otro, así como también de un tiempo a otro, llevando consigo las voces de otras que, si no fuera por esta labor, probablemente caerían en el olvido. El Prefacio es muy significativo en este sentido:

This book is dedicated to the curious reader. One who is interested to explore the overwhelming diversity of past voices, which still today are longing to narrate their stories. This research is bound to cross historical, geographical, linguistic and aesthetic boundaries in its attempt to capture the transitory significance of human experience. (s/p)

Destaco, asimismo, sus palabras finales:

[…] one should not fail to recognize their vision for women editors did not hesitate to position themselves in the public sphere as visionaries of a better society. It is this better version of society that we are called to defend today. (s/p)

Cómo escapar de las imposiciones y las dicotomías cristalizadas, artificiosas (hombre-mujer, centro-periferia, culturas dominantes y dominadas) pareciera ser la pregunta. La respuesta llega como un eco de constante retorno: leyendo, estudiando, conociendo el pasado, dudando de los discursos hegemónicos, permitirnos escuchar a las voces subalternas.

En el siglo XIX se sucedieron condiciones que dieron lugar a una serie de transformaciones en Europa: el telégrafo, la expansión de tecnologías para la comunicación, el aumento de la alfabetización, la emergencia de nuevo material para la lectura, el crecimiento de la industria de la imprenta, la evolución de la cultura del Salón, la rápida expansión de las ciudades y la migración en masa hacia centros urbanos: “My argument [indica Bezari] is that these changes reshaped women’s roles in the public sphere and allowed them to position themselves as cultural entrepreneurs in and beyond borders” (p. 10). A pesar de su doble condición de marginalidad en el caso de las mujeres del sur de Europa, por su género y por su país de origen, las que podían permitírselo viajaban, aprendían diversas lenguas, interactuaban con autores foráneos, desarrollaban estrategias para llegar a un público amplio y funcionaban como mediadoras entre los participantes de un Salón y la comunidad de lectores, creando sus propios espacios culturales en paralelo a las redes configuradas por voces masculinas. Para las mujeres, ocultas bajo pseudónimos o el anonimato hasta mediados del siglo XIX para evitar el desafío directo al rol del “ángel del hogar”, la segunda mitad del siglo les significó un incremento de sus firmas femeninas en periódicos, editados y dirigidos, incluso, por ellas mismas. También se facilitó el acceso a las tecnologías de impresión, el servicio postal y los medios para viajar para, de esa manera, expandir sus horizontes culturales y publicitar sus producciones. El panorama, no obstante, no carecía de dificultades: largas horas de trabajo y bajos salarios, entre otras cuestiones, las obligaron a llevar a cabo estrategias para expandir sus networks y establecer contactos internacionales para hacer oír sus voces y llevar a cabo sus proyectos, tanto periodísticos y literarios, como políticos (p. 11-13).

El libro tiene una estructura clara: introducción, cuatro capítulos y conclusiones. Cada apartado se nutre al final con una serie de notas y el extenso listado de fuentes y bibliografía. Las mujeres analizadas “were selected not on the basis of their literary writings but on the basis of their periodicals, which remain largely underexplored” (p. 18): aristócratas, como Emilia Pardo Bazán y Emilia Serrano de Wilson, burguesas, como Matilde Serao y Kallirhoe Parren, y figuras más bohemias, como Carmen de Burgos y María Olga de Moraes Sarmento da Silveira, componen el estudio. En ocasiones, sólo eran fundadoras de revistas y periódicos y, en otras, además de cumplir con ese rol, eran asistentes y anfitrionas de Salones (p. 18), sea en casas particulares o en cafés.

Cómo ellas se insertan en debates políticos (y lingüísticos) acerca de la construcción de la identidad de un pueblo (pp. 50, 97, 140) o del papel de la mujer en un mundo en transformación (pp. 77, 132), así como de su educación (pp. 85, 157), cómo inciden en la opinión pública, en creencias y prejuicios en torno a la sociabilidad del Salón (p. 53), o cómo se utilizan esos espacios para dar a conocer nuevos nombres femeninos en el ámbito artístico y, sobre todo, literario (pp. 58, 100), además del rescate de biografías de mujeres, destacando su influencia en la esfera pública (p. 88) son pruebas del ejercicio de un sujeto social que paulatinamente se vuelve consciente de su poder y busca, para ello, los medios y espacios que le son propicios para explotarlo, a pesar de su marginalidad y menosprecio por voces ya consagradas. Escribió Sofia Denissi, autora griega citada por Bezari: “The aim of the periodical editor is to examine the rights, the tasks and the social position of women as well as their ability to influence cultural life” (p. 77).

Los puentes entre mujeres locales y extranjeras se vuelve una constante para establecer el diálogo transnacional. Es curioso cómo algunos hombres consideraban que dicha estrategia atentaba contra los valores y principios locales (p. 86), mientras que para las mujeres implicaba una necesidad para difundir ideas, intervenir en los debates del momento y promocionar el trabajo realizado por las otras, tarea para la que era crucial, además, el trabajo de la traducción (p. 96) y, para ello, el conocimiento de lenguas. Aunque excede los objetivos o recorrido geográfico del libro, su autora no deja de mencionar cómo las redes se extienden de tal manera que llegan hasta Latinoamérica (p. 99).

Si inicié esta reseña con una cita de la escritora inglesa Virginia Woolf, creo que aquí se hace particularmente evidente su vínculo con el trabajo de Bezari: el país de las mujeres es una red con límites difusos, no necesariamente regidos por las barreras nacionales, más allá de que algunas se hayan involucrado en disputas asociadas a la identidad local. A través de los paralelos entre países se pretendía animar a las lectoras a pensar críticamente, ver a la sociedad y la cultura desde una perspectiva comparativa (p. 108), creando una gran comunidad (p. 121), e invitarlas, asimismo, a participar en los debates propuestos por los periódicos y revistas (p. 134): “Unity brings strenght. Those of us who are capable must unite and march forward” (p. 135), escribió la periodista griega Kallirhoe Parren en torno a las discusiones sobre los estereotipos impuestos a las mujeres (p. 135). También podemos leer que “they also advocated for communities which they felt were under-represented in public dialogue” (p. 141) o discriminadas, como la comunidad judía en el caso de la reconocida periodista española Carmen de Burgos:

Our Revista Crítica is the first magazine in Spain that dedicates a whole section to the Israeli people. [This section] is an urge for union and love that wishes to overcome past sorrows; it is a sign of peace and fraternity. This is the purpose of our magazine. (pp. 151-153)

Burgos fue, a su vez, una gran defensora de la emancipación de la mujer y su derecho al divorcio (p. 154).

Para concluir, cito nuevamente a Parren: “the proliferation of the press in the late nineteenth century allowed women to influence public debate” (p. 160). La prensa, entonces, “provided a platform to women who wished to contribute to processes of cultural evolution and extend their influence from their private homes and their salons to the public” (p. 160). Mujeres que se desplazan con sus ideas en la valija, que buscan ir más allá y escriben: “We try, as restless agents of progress and ardent advocates of justice, to unite individuals in freedom” (p. 157). Su intención no era únicamente transmitir noticias, sino interpretar fenómenos sociales e incitar el cambio (p. 157). Es en este sentido que “newspapers and salons functioned as early platforms of expression and became what Eric Rothstein called ‘a starting point of autonomy’” (p. 165).

En la parte final de su trabajo, Bezari cuenta cómo el estudio comparativo se dio “por accidente”, cuando se dio cuenta de los lazos y vínculos que existían entre las figuras que ella estaba relevando (p. 181). Sin pretenderlo (al menos, no desde el principio), siguió la línea de sus predecesoras y la leemos, hoy, invocando voces de las que existieron antes, las que nos abrieron estos caminos transnacionales, invitando al diálogo y el debate a través del tiempo y del espacio.

Recepción: 28 agosto 2025

Aprobación: 15 diciembre 2025

Publicación: 1 mayo 2026



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